Este proyecto está dedicado a mi mamá, Manuela. Una fotógrafa no profesional. A mediados de los setentas ella emigró a este país trabajando como ama de casa, ganando $25 dólares a la semana. Ella trabajó como mesera, como costurera y como dueña de un negocio pequeño. Pero nunca trabajó como fotógrafa, aunque de corazón lo era. Durante los setentas, ochentas y los noventas, ella capturó la vida de nuestros amigos y familiares. Ella siempre tenía una cámara a su lado. Dentro de sus cámaras tenía una Minolta Pocket Pak 440E, una Olympus Trip MD3 y una Pentax K1000. Cada cámara producía las fotos y retratos que fueron llenando nuestro hogar. Hace unos meses le pregunté “si pudieras haber elegido cualquier profesión, ¿cuál hubiera sido?” Ella me respondió: “Tal vez fotógrafa.”
Para mi mamá, alcanzar el sueño americano significó renunciar al suyo. Tomó trabajos más por necesidad que por pasión. Me gustaría tomar este tiempo para reflexionar en ese sacrificio.
Vivimos en una sociedad que fácilmente juzga y encasilla a los inmigrantes en lugar de tratar de entender sus sueños y aspiraciones. Cada repartidor, cocinero, ama de casa, cada inmigrante que te encuentres puede que tal vez en un mundo más justo hubiera sido un arquitecto, ingeniero escritor o incluso fotógrafa.Esta colección presenta algunas de sus fotografías. Tan solo algunas de miles.